¿Y si el problema no es cuánto tiempo tienes?
No te falta tiempo. Te falta estar en el que ya tienes.
Estás cenando con los tuyos y contestas un correo del trabajo. Es domingo por la tarde y ya estás en la reunión del lunes. Tu hijo te cuenta cómo le ha ido y, antes de que termine, ya le estás dando soluciones.
Ninguna de esas cosas está mal. Nadie te las va a reprochar. Por eso no las ves.
- Te tomará unos 7 minutos responder.
- Esto no es un examen ni un diagnóstico.
- Contesta lo que es, no lo que deberías.
